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domingo, 4 de diciembre de 2011

Atravesando los Montes Carpetanos

Aunque se avecinaba un puente especialmente largo y con buenas previsiones, por diferentes razones, muchos de nosotros nos acabamos quedando por Madrid.

Pero eso no iba a significar que no quisiéramos aprovechar el buen tiempo predominante. Y menos aún ahora que por fin David García se reenganchaba a esto de la montaña. Así que en esta ocasión nos juntamos el susodicho, Pablo, Jose y yo para realizar una ruta inédita en este grupo que, partiendo de San Mamés, nos llevaría a los Reajos.

De Los Reajos desde San Mames


Se hace realmente complicado encontrar pueblos que, a pesar de estar tan cerca de Madrid, conserven aún ese espíritu rural que suponemos hace años debía ser la tónica general en la meseta castellana. San Mamés es uno de estos municipios serranos, de algo más de 100 habitantes, que sirve de punto de inicio, poco habitual, para hacer cima en las cimas de Montes Carpetanos que superan los 2000 metros.

De Los Reajos desde San Mames

Partimos en torno a las 9:30 de las afueras de San Mamés, cerca de una quesería bien señalizada. Desde allí caminamos a paso tranquilo por una pista forestal cubierta por una ligera capa de hielo. Pasamos por la Casa del Leñador y nos encontramos con un tipo amable, Juan Félix, fotógrafo aficionado, que se tomó varias fotos con nosotros. Estuvimos un ratillo charlando con él, tranquilamente, no había prisa hasta que retomamos el camino para enfrentarnos a un cortafuegos corto, pero exigente. De aquí a la cuerda de los Reajos apenas había desnivel, aunque la distancia se hacía más larga de lo que parecía. Finalmente, nos situamos en la cuerda para ir haciendo cima en todos los vértices geodésicos que fuimos encontrando, incluido el Reajo Alto. Lo cierto es que la temperatura era baja, pero al menos evitamos el habitual viento gélido que suele soplar por estos lares.

De Los Reajos desde San Mames

Todas las jornadas tienen algo especial y, en esta ocasión, el cielo nos regaló una luz fantástica, más propia de la tarde que de la mañana, ideal para que las fotos quedaran más chulas. Todo esto nos pilló justo en la zona de los Reajos, donde había una capa destacable de nieve y un buen rastro de la helada de la noche anterior sobre los arbustos.

De Los Reajos desde San Mames

Desde la cima del Reajo Alto, 2102 metros, descendimos a veces por pista forestal a veces campo traviesa hasta la chorrera de San Mamés. Aquí el terreno estaba algo más incómodo y eso hizo que aumentara nuestra atención en nuestro caminar.

Finalizamos el recorrido marcando unos 18 kilómetros y en torno a los 850 metros de desnivel, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta el tiempo de inactividad que llevábamos todos los que nos presentamos este sábado.

De Los Reajos desde San Mames

Seguramente este día se llenaron los aparcamientos de Pedriza, como normalmente. Seguro que mucha gente subió a pisar las primeras nieves de la temporada colapsando los aparcamientos de Cotos y Navacerrada, incluso de Navafría. Nuestro vehículo fue el único que ocupó el aparcamiento desde el que se iniciaba esta ruta. Una ruta en la que nos encontramos en total a 5 personas. Cara y cruz del montañismo en Guadarrama.

sábado, 19 de febrero de 2011

Hoyo Cerrado

Cuando hablamos de canales y corredores nevados en Madrid, seguro que lo primero que se nos viene a la mente son los nombres de Peñalara y Cabezas de Hierro o, apurando mucho, las estupendas palas de nieve y cornisas del Pico del Nevero. Lo que no es tan habitual es oír hablar de la zona de Hoyo Cerrado, y no será porque no lo merezca. Aunque más modestos en cuanto a recorrido que los anteriormente mencionados, no tienen nada que envidiarles en lo que se refiere a vistosidad e inclinación y, sobre todo por la tranquilidad del paraje. Eso si, todo lo bueno tiene un precio y el de Hoyo Cerrado consiste en la larga caminata que hay que hacer hasta llegar allí y las pocas ocasiones en que la nieve está en condiciones óptimas para disfrutarlos de verdad.

De Hoyo cerrado

Tras varios intentos fallidos el invierno pasado y una visita de inspección en primavera, decidimos aprovechar las últimas nevadas para acercarnos de nuevo por la zona a ver si en esta ocasión sonaba la flauta y, de paso, nos dábamos un largo paseo por los poco transitados Montes Carpetanos. Y con esa intención comenzamos a caminar Maranta, Eva, David, Dani, Marcos, Jesús, Paco y un servidor por la pista de tierra que parte desde el cruce de Alameda de Valle en dirección norte.
La ruta en si no tiene más dificultad que encontrar el tramo de sendero que comienza al final de la pista y que, medio marcado por hitos, recorre la falda de la montaña por un piornal no demasiado espeso hasta la entrada a Hoyo Cerrado.



De Hoyo cerrado

Una vez alcanzado el circo y tras reponer fuerzas a base de las almendras garrapiñadas del Tío Paco, nos dirigimos a la parte superior del hoyo desde donde nos percatamos del mal estado de las cornisas de salida de la mayor parte de las canales, debido a la acumulación de nieve y el calor de los últimos días. Aun así, conseguimos localizar una algo menos inclinada y que presentaba un aspecto más seguro. Tanteando con cuidado pudimos comprobar que, aunque resultó tener algún gradillo más de inclinación de lo que en principio habíamos calculado, la nieve era lo suficientemente estable como para aguantarnos a todos.

De Hoyo cerrado

La lástima es que antes de que nos diéramos cuenta ya habíamos terminado y, una vez arriba, y vistas las condiciones en que se encontraban el resto de canales, decidimos que lo mejor era seguir camino hacia el puerto de Malagosto y dejar los experimentos para otro día. Así, azuzados por el viento del norte que nunca abandona estos lares, comimos rápidamente en el puerto para emprender el camino de bajada por el antiguo Pr 20 recientemente transformado en autovía por obra y gracia de un Bulldozer. Para terminar, unos cuantos zarzales, praderas encharcadas y, por supuesto, parada obligatoria en Rascafría para dar cuenta de unas cervezas y contar batallitas.





domingo, 27 de junio de 2010

Hoyo Cerrado


¡Por fin Hoyo cerrado! y digo por fin porque esta es sin duda una de las rutas que más tiempo se ha pasado en el apartado de "rutas reserva" por si no surgía nada más interesante. Lo cierto es que la verdadera intención era haberla hecho en invierno para poder darle un tiento a las canales que se forman en esa zona y en la contigua del Hoyo de Pinilla y el Saltadero pero, la mala suerte y las condiciones "peculiares" de este invierno, nos dejaron con un par de intentos y las ganas.
Con un pronóstico del tiempo un tanto amenazante, nos encaminamos Irene, David, Dani, Jesús y un servidor hacia Alameda del Valle donde comienza la ruta. Los coches se pueden dejar sin problema en la pista que sale hacia el norte justo a la entrada de pueblo.
Tras un primer tramo de pista forestal en la que nos entretuvimos intentando no pisar la multitud de ranitas que se nos cruzaban, nos adentramos en un agradable tramo de bosque por el que fuimos remontando hasta la zona del Palancar. A partir de aquí nos tocó ir rebuscando el sendero que se supone que enfila hacia Hoyo cerrado y que se pierde por completo a media ladera.
Prácticmante llegando a la parte alta del arroyo reaparecen los hitos para conducirnos fácilmente hasta las praderas de Hoyo cerrado; lugar idílico de verdes pastos y orondas vacas donde, a buen seguro nos hubiéramos echado una cabezada, de no ser por la amenaza de lluvia . De ahí solo queda subir a la cuerda de Montes Carpetanos por donde nos dirigimos al pico del Nevero. Desde allí, viendo como se nos echaba encima la tormenta, nos dirigimos a uña de caballo hacia el puerto de Malagosto para bajar por el PR20 o al menos por lo que queda de él hasta Peñas Crecientes, donde enlazamos con una especie de cortafuegos que deben haber abierto no hace mucho a base de bulldozer y que nos dejó comodamente en la pista de bajada hasta los coches.





PD: aquí me veo obligado a hacer un pequeño apartado para denunciar a tres cafres que nos encontramos por la zona y que con sus motos de enduro intentaban cruzar el arroyo de Hoyo cerrado más arriba de la zona en que se une con el de la Sauca. No es la primera ni la última vez que se ven estas cosas. Lo grave es que en esta ocasión nos los encontramos por encima de la cota de 1500m, fuera de pista o camino conocido, pisoteando prados y piornales y amargándo la tranquilidad del lugar con el petardeo de sus escapes.