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jueves, 30 de junio de 2011

Valle de Benasque II (Alba)

Después de disfrutar del Posets el día anterior, y alguna que otra botella de vino por la noche para celebrarlo, nos dirigimos con el coche hasta los Baños de Benasque para, desde allí, ascender hasta el Pico de Alba (3118 m).

Desde el aparcamiento cogemos el sendero que nos llevaría hasta el Hospital de Benasque, y lo abandonamos en el cruce con el segundo torrente que nos encontramos, la Canal del Turonet. Bufff..... menudo comienzo de ruta, desde los 1700 metros hasta los 2000. Casi 300 metros de desnivel en 500 metros de distancia!!!!!!.

De Pico del Alba


Una vez llegamos a la Plleta de Alba la cosa se suaviza y siguiendo el Valle de Alba llegamos hasta los ibones de Alba.

De Pico del Alba


Cambiamos la vegetación por el mundo de las rocas, y avanzamos poco a poco por la pedrera que nos va a acompañar hasta el final. A mitad de camino tenemos que hacer una pequeña trepada.


De Pico del Alba


En la parte final había algún nevero bastante peligroso por el estado de la nieve, en el que vimos caer una roca del tamaño de Tachenko y algún montañero que a duras penas consiguió detenerse con el piolet. Nosotros decidimos hacer el tramo final trepando por las rocas hasta llegar a la cresta final. De aquí a la cima un tramo corto con bastante ambiente y en la cima poco espacio. Comimos tranquilamente unos buenos bocatas de queso, salchichón y jamón (que ricos que estaban) y para abajo, que todavía nos quedaban 1500 metros de desnivel de descenso.

De Pico del Alba


En la destrepada de mitad de camino tuvimos algún problemilla con el desprendimiento de piedras en el que Pablo nos enseñó sus reflejos tirándose en plancha al suelo para esquivar una piedra que le pasaba cerca de la cabeza.

Con la hora justa para salir pitando antes de que cerraran los supermercados, llegamos hasta los Baños con una buena paliza encima pero con la sensación de haber realizado un rutón de los buenos.

De Pico del Alba


Por la noche nos fuimos a cenar a Benasque y nos comimos unas parrilladas de carne (con unas ensaladas para disimular y aparentar que somos montañeros sanos, jejejejej).

Y al día siguiente nos acercamos a la sierra de Guara, concretamente a Alquezar, en el que hicimos una mini ruta por las pasarelas del Vero con un calor sofocante.



martes, 28 de junio de 2011

Valle de Benasque I (Posets)

Llega el buen tiempo y comienzan a hacerse realidad gran parte de esos proyectos de los que no nos cansamos de hablar durante el resto del año. En este caso nuestro objetivo principal era hacer la cresta del Espadas al Posets pero, debido a la presencia de algunos neveros en gran parte del recorrido de la misma y por recomendación de los guardas del Ángel Orus, decidimos dejarlo para mejor ocasión y conformarnos con la normal al Posets y una preciosa y espectacular ascensión al Pico del Alba que, de nuevo dejó claro que no siempre lo más conocido tiene por qué ser lo mejor.
Así, con un muchas ganas de volver a pisar nuestros queridos Pirineos, salimos el día 23 de Madrid con dirección a Eriste, de donde parte el “camino de cabras” que da acceso al parking de Plleta de l’Estalló. Desde aquí y después de un corto pero intenso paseíto, remontamos el precioso camino que conduce al refugio Ángel Orus, a donde llegamos con el tiempo justo para dejar las cosas en las taquillas y cenar.





A la mañana siguiente, ya descartada la opción de la cresta del Espadas, decidimos que no había necesidad de pegarnos ningún madrugón, así que, con toda la tranquilidad del mundo pusimos rumbo hacia la ruta normal al Posets por la siempre fatigosa Canal Fronda. Para nuestra sorpresa, aun quedaban un par de buenos neveros al principio y en la salida al collado del Diente de Llardana, lo que nos obligó a calzarnos los crampones en un par de ocasiones para evitar resbalones indeseados. Una vez alcanzado el collado del Diente de Llardana, solo queda subir y subir por una empinada pedrera que te deja en la cresta final del Posets y que, francamente, es con diferencia la parte más entretenida de la ruta, aunque sin punto de comparación con el espectacular aspecto que presenta en condiciones invernales.
Un vez en la cima, una sesión de tapeo a base de aceitunas y tomatitos (enorme descubrimiento gastronómico este último) y la obligada sesión de fotos hacia las espectaculares perspectivas que se nos mostraban del macizo del Perdiguero, Aneto, el valle de Estós, Biadós e incluso Monte Perdido.
Si la subida nos la tomamos con tranquilidad, lo de la bajada creo que rayó un poco la dejadez pero, puesto que no teníamos prisa ninguna y el día estaba tan agradable, decidimos parar a comer en el mismo Collado del Diente y luego bajar, entre charletas y sesiones fotográficas, casi de paseo hasta el refugio. Una vez allí, unas cervecitas y a acoquinar la clavada que nos tenían preparada por la noche, la cena y las cervezas. Y es que, pese a que el refugio está realmente bien, con los tiempos que corren, casi se echa de menos la austeridad de otros tiempos a cambio de evitar la bancarrota cada vez que se sale de viaje. Recuperados del susto y con unas ganas locas de llegar al coche, desandamos el camino hasta la Espigantosa. De allí, nueva sesión de estrés pensando en los bajos de la furgoneta de alquiler , y directos al Camping Aneto, en Benasque, donde rehidratamos el cuerpo y el espíritu a base de cervezas, un par de botellitas de vino (que no fueron tres porque no teníamos más a mano) y un buen plato de Espaguetis de sobre que nos supieron a auténtica gloria.