lunes, 11 de abril de 2011

Montaña Palentina (II): Pico Cuartas

Después del magnífico día anterior con la subida por el corredor norte al Espigüete, teníamos planeado subir al Curavacas. Pero después de comprobar que la cara sur estaba pelada de nieve decidimos ir al Pico Cuartas, que desde la subida al Espigüete comprobamos que todavía podíamos disfrutar de un poco de nieve.

De Pico Cuartas


Salimos temprano desde Cardaño de Arriba para terminar no demasiado tarde, ya que teníamos el viaje de vuelta a Madrid. Siguiendo el arroyo de Las Lomas, vamos ganando altura poco a poco. Nos cruzamos con el arroyo Valcabe, que hace unos años seguimos para subir al Pico Murcia, pero esta vez seguimos dirección norte. Llegamos hasta un puente en el que cruzándolo iríamos en dirección a las Agujas de Cardaño y el Peña Prieta y seguimos por el arroyo Hontanillas.

De Pico Cuartas desde Cardaño de Arriba


Las cimas estaban tapadas por las nubes y se notaba una bajada de las temperaturas con respecto al día anterior. Llegamos, por fin, a la nieve. El primer tramo lo hacemos sin crampones ya que la nieve no estaba demasiado dura. Aun así al rato nos ponemos los pinchos ya que la cosa se empieza a empinar. Al llegar casi arriba decidimos ladear durante un buen rato para llegar a una pala que va directa a cumbre y que tiene más nieve que el camino que llevábamos hacia la cuerda entre el Pico de las Lomas y el Pico Cuartas.

De Pico Cuartas desde Cardaño de Arriba


Una vez en la cima la niebla no nos deja orientarnos bien y sufrimos un pequeño despiste que nos hace alejarnos del camino de bajada que teníamos previsto. Una vez que encontramos un buen sitio para perder altura, conseguimos salir de la niebla y corregir nuestro rumbo para volver al camino de subida, y desde allí, con unas vistas impresionantes de la cara norte del Espigüete, llegamos a Cardaño y damos por concluido la visita a la Montaña Palentina, que como siempre nos deja un muy buen sabor de boca y un par de rutas pendientes para la próxima visita.

De Pico Cuartas


De Pico Cuartas desde Cardaño de Arriba





Montaña Palentina (I). Espigüete por el corredor Norte

Ya van a hacer dos años desde que, contemplando con envidia en la cima del pico Murcia las cordados que ascendían por el corredor norte del Espigüete, nos prometimos que ese sería nuestro objetivo para nuestra próxima visita a la Montaña Palentina. Y como lo prometido es deuda, para allá que nos marchamos este fin de semana una representación algo escasa del grupo pero, esos si, muy bien avenida.

De Pico Cuartas

Con la incertidumbre de si encontraríamos nieve suficiente, debido a la tempranera ola de calor que venía afectando a todo el norte peninsular, nos dirigimos a Arbejal, pueblecito a dos kilómetros de Cervera de Pisuerga donde teníamos reservada habitación en Casa Simón, una preciosa casa rural regentada por unos dueños no menos agradables.
A la mañana siguiente, aun con el cansancio del viaje, nos pegamos un buen madrugón para recorrer la hora que nos quedaba de camino hasta el parking de Pino Llano, lugar desde el que se accede a la ruta y que se encuentra a medio camino entre Cardaño de Arriba y Cardaño de Abajo. Por suerte, la amanecida nos pilló a la altura de Triollo lo que nos permitió disfrutar de unas estupendas vistas de la cara sur del Curavacas, el embalse de Camporredondo y, por fin El Espigüete que, aunque pelado de nieve en su lado sur, permitía entrever que en la cara norte la situación podía ser algo mejor.

De Cara norte del Espigüete



Una vez cargados con todo lo necesario y con una temperatura casi veraniegas, pusimos dirección a la Cascada de Mazobres recorriendo toda la falda del Espigüete por la cara norte, lo que nos permitió ir viendo el estado de las distintas canales que la recorren y, de paso, provocándonos auténticas taquicardias como a dos niños frente al escaparate de una pastelería. Después de echar unas fotos a la cascada, y tras algún despiste que otro, logramos encontrar los hitos que ascienden en dirección a la sima del anillo, donde por fin comenzamos a pisar nieve de verdad.

De Cara norte del Espigüete


De Canal Norte Espigüete


Tras otra paradita para cumplir con el ritual de disfrazarnos de alpinistas, encaramos las primeras rampas que, por suerte, estaban cubiertas de una nieve primavera lo suficientemente decente como para que no se hiciera la cosa demasiado dura. Resguardados por los impresionantes muros de caliza que flanquean toda la subida por el lado este, continuamos ascendiendo por una pendiente que poco a poco va ganando inclinación aunque sin mayor dificultad. Al alcanzar los resaltes rocosos que dan paso a la travesía horizontal, es cuando la pendiente comienza a acentuarse y mirar hacia abajo ya empieza a dar que pensar. Aunque este tramo continua sin ser difícil, a partir de aquí simplemente está prohibido cualquier resbalón. En esta ocasión la travesía no tenía demasiada nieve acumulada, lo que la hacía menos inclinada y suficientemente cómoda como para parar a echar un trago y contemplar unas estupendas vistas de la zona de las Agujas de Cardaño, Tres provincias, Peña Prieta y aun más lejos, Picos de Europa.

De Cara norte del Espigüete


De Canal Norte Espigüete

Después de la travesía, vuelta para arriba por una preciosa pala de nieve que, por la altura a la que se encuentra y por estar en sombra, presentaba una nieve perfecta para disfrutar de verdad de la subida. Otro cantar sería la salida a la zona alta, donde el sol pegaba sin piedad y la huella se hundía casi hasta la rabadilla. Por suerte, solo nos tocó sufrir unos poco metros y pronto alcanzamos la preciosa arista cimera desde la que fácilmente se accede a la cima principal.

De Cara norte del Espigüete

Después de las fotos de rigor y de un breve refrigerio, decidimos, tras superar alguna que otra duda, alargar el día recorriendo toda la arista en lugar de bajar por el mismo corredor y así de paso echar un vistazo a la salida del corredor noreste, que ya desde abajo se veía especialmente interesante.
Una vez metidos en faena, el tramo más entretenido es el que separa la cima principal de la cima este, en el que encontramos un pequeño resalte que no quedó más remedio que flanquear por una pala de nieve que, francamente, te los ponía un poco de corbata.





De Cara norte del Espigüete

Ya en la cima Este, encontramos la excusa perfecta para volver a visitar esta pedazo de montaña y es que simplemente quedamos enamorados del corredor Noreste que sale prácticamente a la misma cima y que tiene unas últimas rampas de auténtico vértigo. Desde aquí todo fue un sube y baja continuo, a ratos pisando nieve y a ratos trepando y destrepando pequeños resaltes de roca más entretenidos que difíciles.
Para bajar decidimos encarar las palas de nieve que salen a la izquierda del corredor Noreste con la intención de llegar a su base y ver más de cerca la entrada al mismo enlazando de paso con la bajada al refugio donde por fin paramos a comer algo y torrarnos un buen rato al sol.

De Cara norte del Espigüete

Como suele ocurrir en estos casos, cansados pero contentos llegamos al coche sobre las 14:30 y enfilamos dirección a Cervera con parada en Triollo para echar un vistazo a la vía sur del Curavacas que, debido a la falta de nieve, decidimos dejar para mejor ocasión. Ya en Cervera nos acercamos a la terraza del camping para recordar viejos tiempos y someternos a una imprescindible sesión de rehidratación a base de cerveza y refrescos varios.

De Cara norte del Espigüete

Para rematar la jornada, siesta, duchita, largo paseo por Cervera, algo de cañeo y Entrecot en el mesón Gasolina. Seguro que se pueden hacer mejores cosas en esta vida pero, si esto no es lo más parecido que hay a la felicidad, por ahí le debe andar.



sábado, 9 de abril de 2011

Para abrir boca, la Placa del Emilio

Estos días de Abril están siendo fantásticos en cuanto a tiempo. Y la verdad es que no podíamos desaprovechar la ocasión para hacer una escapadita.

La intención era hacer algo el sábado por la mañana pero, aprovechando que ayer tuvimos el dia libre, Corz y yo montamos una excursión relámpago para escalar a la Pedriza. El lugar elegido, las placas del Emilio. Al no haber preparado demasiado la salida no llevamos cámara de fotos ni tampoco el croquis de la zona por lo que fuimos a lo seguro y repetimos vías que habíamos hecho en la otra ocasión en la que fuimos.


Acabaron cayendo las siguientes:

2. Rey Sonso IV+
3. Ful-1 V/V+
4. Manzanilla free V+
6. Full-2 IV+

Como conclusión decir que, aunque empezamos con miedo por los seis meses de inactividad que llevabamos en lo que a escalada se refiere, la cosa no se dio nada mal y fuimos capaces de sacar las vías con más problemas de los esperados y alguna que otra ayudita, pero salieron. Esta temporada promete...



Saludos

lunes, 28 de marzo de 2011

Pinareja desde La Panera

Hola, ¿qué tal todo?
A pesar de las más que dudosas condiciones meteorológicas dadas por los pronósticos de la víspera, el pasado sábado día 26 quisimos salir a dar una vuelta por la sierra para liberar parte del estrés acumulado durante la semana. Esta vez nos reunimos Jesús, Pablo, Almu y yo para hacer un tramo de la cuerda de la Mujer Muerta desde el lado segoviano, una ruta que le teníamos ganas desde hace tiempo. De las dos variantes que veníamos barajando optamos por subir a la cuerda pasando por el puerto de Pasapán por un GR que parte cerca de las dehesas del rio Moros.

De 11-03-26 - Pinareja desde Pto. Pasapán

Comenzamos a andar alrededor de las 9:30, con el cielo parcialmente nuboso y muy buena temperatura ambiente. De todas formas, aunque hubiera hecho más fresco no habría importado, porque nada más comenzar encaramos unas rampas con una inclinación más que generosa y bien pronto empezó a estorbar la ropa de abrigo. Con este "aperitivo" comenzó la terapia antiestrés y llegamos al puerto de Pasapán sudados y con las piernas bien entonadas. Desde allí seguiríamos por la cuerda hasta la Peña del Oso.

Al salir del abrigo de los pinos nos empezó a pegar de lleno un viento con muy mala sombra del oeste-suroreste y tuvimos que echar mano de toda la ropa de abrigo disponible para arroparnos. Las nubes entraban a gran velocidad y la parte alta de la cuerda se veía cubierta por la niebla a ratos cada vez mayores. Aprovechamos el abrigo de unas grandes rocas para tomar un refrigerio y calzarnos las polainas, pues hacia la mitad de la subida hacia la Peña de Oso empezamos a encontrar nieve e incluso alguna que otra placa helada.

De 11-03-26 - Pinareja desde Pto. Pasapán

Poco antes de llegar a la Peña nos envolvieron las nubes y las vistas quedaron ocultas por la niebla. Además, el helado viento que nos azotaba sin piedad nos azuzó para entretenernos lo menos posible, así que proseguimos hacia la Pinareja por los generosos neveros que aún quedan en esa parte de la cuerda. De no ser por el viento, habría sido un paseo de lo más delicioso. Bajando de la Pinareja salimos de la niebla y pudimos contemplar de nuevo los alrededores y cómo estaba evolucionando el tiempo.

De 11-03-26 - Pinareja desde Pto. Pasapán

En el collado de la Tirobarra giramos a la derecha y dejamos la cuerda para seguir el cauce del rio Moros. De nuevo entre los pinos al abrigo del viento volvimos a disfrutar de un ambiente agradable y amistoso. Pronto dejamos atrás la nieve y paramos a comer con la firme esperanza de que no llovería a pesar de la concentración cada vez mayor de nubes de aspecto amenazador. Seguimos bajando por la ladera del monte y alcanzamos una pista que pasa por el margen derecho de los embalses que hay por allí. Si bien hasta este punto no nos habíamos encontrado con nadie, fue llegar a la pista y empezamos a cruzarnos con hordas y hordas de andarines...



Después del paseo por la pista (que se nos hizo más largo de lo que habría sido menester), llegamos al coche algo pasadas las 17:00 y fuimos al pueblo más cercano a culminar la terapia antiestrés con una sesión rehidrante en toda regla. Esta vez Almu no sólo no se escaqueó sino que cumplió su promesa y nos invitó a dos buenas rondas de cerveza que nos sentaron de maravilla. Contentos y felices por habernos librado de la lluvia y haberlo pasado tan bien, regresamos a Madrid bien relajaditos y comentando los proyectos montañeros que habremos de acometer próximamente...





miércoles, 23 de marzo de 2011

Cerro de los Huertos por la Canal de la Pluma

De nuevo Gredos y de nuevo nieve, mucha nieve.
Si otros inviernos Gredos fue la asignatura pendiente del grupo, desde luego, en el presente nos estamos desquitando con creces, al menos en lo que se refiere a la zona del circo y la Laguna Grande.

Para este fin de semana de calores primaverales, elegimos otra clásica de la zona: el Cerro de los Huertos por la canal de la Pluma. Un hermoso pico fácilmente reconocible por su pequeño circo encaramado en la parte alta del cuchillar del mismo nombre y con fama de ser algo complicado en su tramo final.
Con este propósito nos juntamos Eva, Jesús, Dani, Paco y un servidor en la plataforma de Hoyos del Espino donde, ya a las 9:30, como es habitual, se congregaban nutridos grupos de aficionados al monte con parecidas intenciones a las nuestras.

De 11-03-19 - Cerro de los Huertos (Gredos)

Tras solventar el intento de robo de unode los bastones de Jesús a la altura de los Barrerones (eso si, de guante blanco y sin navajas de por medio) nos desviamos a la altura del desagüe de la laguna Grande para enfilar las primeras lomas que van a dar a un rellano previo a la entrada de la Canal de la Pluma. Una vez allí, aprovechamos unas grandes planchas de piedra calentadas por el sol para vestirnos de "alpinistas" y para solventar, gracias a Dani, la rotura de uno de los crampones de Paco.

Ya metidos en faena, pudimos comprobar que, tanto sol y tanto calorcito pueden ser estupendos para la playa pero que, combinados con toneladas de nieve y cuestas empinadas son perfectos para sacar de uno toda la mala baba acumulada durante la semana en forma de sudor y terribles juramentos. Por suerte, en el primer tramo pudimos aprovechar una huella hecha poco antes y que nos facilitó un poco la subida, al menos hasta que decidimos salirnos de la canal por una variante algo más vertical pero más entretenida.
Una vez en la salida de esta variante, Jesús y Paco decidieron continuar recto por las grandes palas de nieve que dan acceso al circo mientras el resto, ya un poco empachados de tanta nieve sopa, preferimos seguir la huella que volvía a aparecer algo más arriba procedente de la salida normal de la canal.

De 11-03-19 - Cerro de los Huertos (Gredos)

Al alcanzar la pequeña hondonada del Cerro de los Huertos es cuando uno se da cuenta de la verdadera dificultad de este pico, compuesto en su parte alta por grandes bloques de roca y pendientes de más de 60º que hacen complicado alcanzar su cima sin material de escalada. Así que, visto el panorama y las condiciones de la nieve, nos conformamos con alcanzar la zona del hombro anterior a la cima para contemplar las espectaculares vistas del Ameal de Pablo, Risco MOreno, la Galana y el Gargantón. Desde allí, a ratos rodando y a ratos andanto, bajamos hasta la cima norte del Cerro, bastante más amplia que el estrecho espacio que queda en el hombro y donde pudimos hacer un breve descanso para comer.

De 11-03-19 - Cerro de los Huertos (Gredos)

Recuperadas las fuerzas y el ánimo, decidimos que merecía la pena provechar el extra de luz que ya se viene notando en estas fechas para acercarnos a Risco Negro por la preciosa arista que lo une al Cerro de los Huertos, desde donde pudimos contemplar boquiabiertos las vertiginosas caidas que dan al Gargantón y soñar con futuras incursiones a la Galana por esa zona. Desde aquí ya solo nos quedaba bajar por una de las canales paralelas a la de la Pluma hundiéndonos hasta la cintura y contemplando con terror la siempre temida subida de vuelta a los Barrerones.

Como lo malo, si corto, la mitad de malo y, puesto que no quedaba más remedio que subirlo de nuevo, decidimos enfilarlo de un tirón y casi sin respirar practicamente hasta la plataforma a donde llegamos a eso de las 19:00.
Tras la correspondiente sesión de rehidratación en Hoyos del Espino, vuelta para Madrid cansados pero contentos y con la compañía de una maravillosa luna llena, enorme y blanca como las montañas de Gredos que acabábamos de disfrutar.





martes, 15 de marzo de 2011

Peña de Chilla desde el Santuario de Nuestra Señora de Chilla

MIDE



- Desnivel acumulado: 1400m
- Distancia: 18.5 Km
- Tiempo empleado: 8:30 horas (+ o -)
- Fecha de realización: 28/03/2009

Rescatamos otra ruta de las que incluimos en nuestro ya presentado Archivo de Rutas. En este caso se trataba de la ascensión a la Peña de Chilla desde la vertiente sur de Gredos. Hasta ese momento esta zona del sistema central se mantenía inexplorada por el grupo. Más tarde le daríamos un buen repaso convirtiéndose en uno de nuestros lugares preferidos por lo salvaje de sus paisajes.

De Santuario Peña Chilla - Vega Zarza - Collado Sillao Peña - Peña Chilla


Aquel día nos juntamos cinco personas, Rincewind, Tarabas, TioPaco, Jose y yo. El tiempo acompañó durante toda la jornada, con un inicio soleado y un final algo mas nublado y fresco que el comienzo, pero en ningún momento pareció complicarse el día. Otra cosa hubiese sido por las altas cumbres, que estuvieron cubiertas buena parte de la jornada.

La ruta comenzó en el Santuario de Chilla y recorrió toda la garganta de Chilla hasta alcanzar el Sillao de la Peña. Desde aquí nos dirigimos a las cumbres de la Peña de Chilla, con unas vistas espectaculares hacia la Garganta Tejea. Es esta zona de grandes vías de clásica, algunas de las más largas que pueden encontrarse en la zona centro de la península. La bajada fue algo mas directa lo que nos permitió reducir el tiempo requerido para la ruta. Para celebrarlo decidimos tomarnos unas buenas tapas en el renombrado Picalagartos.

Saludos



De Santuario Peña Chilla - Vega Zarza - Collado Sillao Peña - Peña Chilla




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domingo, 6 de marzo de 2011

Travesía nevada al Risco de los Claveles desde La Graja de S. Ildefonso

Hola amigos. Este pasado sábado habían quedado Pablo, Jesús y Tío Paco, un trío con mucho peligro pues aprovechan cualquier ocasión para liarla bien parda en la montaña (sobre todo cuando se encuentran solos y sin vigilancia por parte de componentes más moderados del grupo), con la firme intención de acercarse de nuevo al Circo de Gredos para atacar alguna interesante canal de las que por allí abundan, pero debido a una copiosa nevada de última hora tuvieron que renunciar a su plan original y postponerlo para una ocasión más propicia.

En su lugar pensaron en calmar sus ansias montañeras visitando la vertiente norte de la sierra de Peñalara, pues aún no conocían esta zona en condiciones invernales. Llegar hasta el pueblo de S. Ildefonso ya fue peliagudo, pues había estado nevando abundantemente el día anterior e incluso esa misma madrugada, pero las quitanieves estaban en plena faena y al final pudieron llegar a La Granja y aparcar cerca de donde tenían previsto. Las cumbres permanecían ocultas entre las nubes y aún caía algún que otro copo cuando comenzaron a caminar.

De Peñalara desde la Granja

Lo que empezó siendo una simpática capita de nieve polvo virgen de unos 4 cm pronto pasó a una capa más seria de no menos de 10 cm. Enseguida quedó de manifiesto que les esperaba un paseo más interesante de lo que habían previsto inicialmente, habida cuenta que nadie más se había adentrado por esos lares y era menester ir abriendo huella. Nieve, nieve y más nieve. Nieve a hartar hasta las rodillas y más aún, así que al final acabaron calzándose las raquetas cuando ya se cansaron de retozar como críos entre los pinos ladera arriba y ladera abajo. Ahora ya más formales siguieron el camino que sube hacia el puerto del Nevero.

Cuanto más ascendían por la ladera del pinar tanto mayor era la cantidad de nieve acumulada, de manera que el ya considerable esfuerzo de subir con las raquetas abriendo huella pasó a ser una actividad casi agónica. Pero gracias a irse relevando en la ardua lucha con la nieve demasiado suelta, entre sudores, resuellos y votoatales fueron poco a poco ganando valiosos metros que sabían a gloria y consiguieron salir del pinar. Allí, fuera del abrigo de los pinos, se encontraron expuestos a la feroz acometida de un viento gélido del sur-sureste de lo más inclemente y desapacible. No obstante, el viento estaba barriendo la nieve suelta y les resultó algo más fácil avanzar y alcanzar la cuerda que lleva a la laguna de los Pájaros.

De Peñalara desde la Granja

Las nubes aún permanecían tercamente aferradas en la parte alta de la sierra, de manera que cuando nuestros tres aventureros alcanzaron la cuerda se adentraron en ellas y les envolvío una espesa niebla que redujo la visibilidad a apenas una decena de metros. Entre la ventisca y la niebla todo a su alrededor, cielo y suelo, se confundía en un deslumbrante blanco uniforme, pero pudieron seguir avanzando en la dirección correcta gracias a las nuevas tecnologías de navegación GPS y llegaron al pie de las inclinadas rampas que llevan al Risco de los Claveles. Ante las impresionantes vistas que éstas ofrecían, entre "Qué pasada, venga, vamos un poquito más" y "Huy, mira qué rampita, otro poquito más" se presentaron casi sin proponérselo en la antecima del Risco, casi jugándose el tipo pues con la placas de hielo que había era más terreno de crampones y piolet que de raquetas y bastones de marcha...

De Peñalara desde la Granja

Calzados los crampones y con ganas de proseguir un poco más por la cresta de los Claveles a pesar de lo castigadas que estaban las fuerzas a esas alturas, de pronto fueron conscientes de lo tarde que era y del tremendo camino que les quedaba de vuelta, así que sensatamente optaron por dejarlo por bueno allí en ese punto e iniciaron el regreso por el mismo camino que habían traído para aprovechar la huella que tanto trabajo les había costado abrir (y que el viento estaba borrando con pasmosa rapidez). Las nubes habían empezado a abrirse y les brindó algunos breves retazos de las magníficas vistas de los alrededores completamente nevados.

De Peñalara desde la Granja

De nuevo en el bosque al abrigo del viento los tres amigos siguieron disfrutando felizmente del camino de vuelta a buen paso, acompañados del incesante goteo de la nieve de los pinos derritiéndose por la agradable temperatura reinante. Lo que empezó siendo un día gris y amenazador acabó conviertiéndose en una tarde despejada de lo más deliciosa. Para terminar redondeando la jornada nuestros tres aventureros decidieron pasar por el pueblo de Navacerrada para reponer fuerzas y agasajarse con un merecido homenaje a base de unos suculentos picatostes con chocolate calentito y unas cervecillas. Fin