jueves, 27 de agosto de 2015

Adentrandonos en el Pirineo Catalán I - Congost de MontRebei

Hacia ya un largo tiempo que muchos de nosotros no hacíamos una visita como corresponde a Pirineos. En esta ocasión aprovechamos el generoso ofrecimiento de un colega, Ángel, para pasar algunas jornadas por una zona del Prepirineo catalán, muy cercana al aragońes, en el minúsculo pueblecito de Torogó.

La zona es realmente bonita. Allí nos sorprendieron por encima del resto los pueblos de Espluga de Serra y Montañana. Además, desde esta zona se nos ponían a tiro de piedra varias rutas, destacando por encima de todas las localizadas dentro del parque de Aigüestortes. Sin embargo, para el primer día nos dejamos aconsejar por nuestro anfitrión que, con acierto, nos recomendó recorrer el desfiladero del río Noguera-Ribagorzana, bastante cercano al lugar dónde nos encontrábamos.

La ruta contaba con varias partes bien diferenciadas: el desfiladero del río, la estructura artificial de madera sobre el embalse para salvar los desniveles del camino y finalmente un agradable bosquecito de robles en la parte final hasta llegar al refugio de Montfalcó y la ermita de la Pertusa.  

En total una ruta lineal, de algo más de 16 kms recorriendo todo el desfiladero, llegando al refugio de Montfalcó y finalizando en la ermita de la Pertusa. Totalmente señalizado. Sin más, ahí van las fotos.

martes, 10 de marzo de 2015

Picos de Europa 2012

Con un poco de retraso, subo la crónica del viaje de verano de 2012 a Picos de Europa. 
Crónica del primer día fue llegar al refugio de Cabrones desde Camarmeña. Día dos, subir al Torrecerredo y bajar a Caín por la canal de Dobresengos. Día 3, vuelta por el Cares. Fue un gran viaje, aunque quizás ese segundo día fue un poco paliza. Lo suyo habría sido o subir al Torrecerredo en el primer día (no pudimos por lluvia y humedad) o alargar un día más (por ejemplo pasando por el Naranjo) y no enganchar el pico con la canal (y así no tragarse del tirón los más de 2.400 m de bajada).  

En fin, tras esta introducción, publico por fin la crónica escrita en aquel momento, así como fotos de todo el viaje (al final de la crónica). Que disfrutéis del pico y la canal.




Antes de salir, con la cresta del Cabrones.
El domingo 29 de junio de 2012 nos levantamos toda la habitación del refugio de Cabrones (2041 msnm) a las 7 de la mañana. Recogimos todas nuestras cosas (que apenas habían secado desde el día anterior), desayunamos y salimos a disfrutar de un precioso día de sol con un pelín de aire. Comenzamos a caminar a las 8:30, rumbo al sur-este, haciendo una parada en la fuente. Tras una intensa subida, conseguimos salir del Jou de Cabrones para divisar el Jou Negro. En este punto es donde se bifurca la subida al pico Cabrones (donde pudimos ver a buena parte del refugio subiendo) y el camino hacia el Jou de Cerredo, por donde nosotros y nuestros compañeros de cena continuamos. En este tramo se trata de mantener cota sin bajar al Jou, atravesando la pedrera hacia el sureste y dejando siempre al otro del hoyo el Cabrones. Se deja de divisar el pico Cabrones y se llega a una zona más amplia, el Jou de Cerredo. Aquí consiste en seguir avanzando por la pedrera de la ladera hasta divisar el Torrecerredo. El camino poco a poco, se va volviendo más y más empinado, hasta que llega un punto en el que es mejor dejar los macutos, equiparse con el casco y comenzar la trepada al Torrecerredo. Nosotros llegamos a este punto a eso de las 10:30.
Cima del Torrecerredo.
La trepada es sencilla y no muy larga, pero está muy expuesta. Es imprescindible para la ascensión que haga buen tiempo y que la roca esté seca (como fue el día que tuvimos). Además, es muy importante ir siguiendo hitos, ya que la ascensión se podría complicar si no. El descenso, sin embargo, puede resultar algo más complicado, ya que sí que se ve la caída que tiene el pico. No tiene complicación ya que hay muchos agarres y posibilidades.
Hicimos la subida sin mayor complicación, coincidiendo en la cima (2650 msnm) con los compañeros de la cena. Tras unas cuantas fotos y descubrir coincidencias de la vida montañera, comenzamos el descenso.
Bajo el mar de nubes, Caín y el Cares. Frente a nosotros, el Peñasanta (¿para cuándo?). 
Como ya he comentado, el descenso es algo más aparatoso, pero tampoco tiene dificultad.
A eso de las 12:00 ya estábamos junto a las mochilas, comiendo algo para continuar la jornada. En este punto nos despedimos de nuestros compañeros, que tomaron dirección Sotres (noreste). Nosotros, hemos de continuar dirección sureste, para salir del Jou de Cerredo y tomar la canal de Dobresengos.
Para llegar a la canal de Dobresengos desde el pie del Torrecerredo, hay dos opciones: o bajar al Jou (opción sencilla) o rodearlo sin perder cota. Debido al desnivel de la etapa de ese día, nosotros optamos por tomar el camino que no pierde cota. Esta opción tiene la complicación de que hay que ir ladeando por la zona alta de las paredes del hoyo, salvando pedreras, graveras, rocas y neveros (ojo, a finales de julio). Al estar la ladera tan inclinada, alguna zona puede resultar arriesgada. Además, hay que cruzar los neveros (igualmente empinados).
Naranjo de Bulnes sobre el mar de nubes.
Para salir del Jou, hay dos collados que se pueden tomar: collada Bermeja (más directo) o Horcada de Don Carlos (más sencillo a priori). Tras una tensa travesía del jou de Cerredo, alcanzamos la horcada de Don Carlos (2413 m). Aquí abandonamos el Jou de Cerredo, llegando a una amplia zona con roca sólida en la que se pueden tomar varias direcciones. Nuestro objetivo sigue siendo sur, hacia la horcada de Caín (237 msnm). Hacemos una pausa en la horcada de Caín, para disfrutar del mar de nubes a los pies del Naranjo de Bulnes y retomar fuerzas, antes de comenzar la bajada (15:00), por nuestra apreciada canal de Dobresengos.

La canal de Dobresengos es bien amplia, rodeada de imponentes picos (como el Llambrión). La zona alta no tiene pérdida, ya que es una pedrera muy cómoda de bajar (no así de subida), con las zetas ya marcadas. Así, se rodea el Hoyo Grande Cimero, entrando de lleno en el Hoyo Grande Bajero (1843 msnm), donde comienza a haber vegetación. Para salir de esta zona es necesario una pequeña subida (última del día, hasta cota 1925 m) por roca. En este punto, hicimos otro almuerzo, para coger fuerzas para el descenso. Aún estábamos maravillados por la canal.
Tras el canalón (el hueco que se intuye a la derecha).
A partir de este punto, ya todo es bajada. Comienza a haber más vegetación (ojo con la ladera empinada llena de hierba). Por suerte además, ese día alcanzamos las nubes en esta zona. Tuvimos un rato de niebla (ojo con la orientación. En caso de no ver hitos, nuestra experiencia fue seguir hacia la izquierda de bajada). La niebla se despejó (más bien nos dejó abajo) poco antes de llegar al primer bosque. Este hayedo está al borde del precipicio, en una zona bien empinada.Hay que tener cuidado porque tiene mucha humedad y, al haber tanta materia orgánica, el suelo resbala (y sigue estando empinado).  La guía hace una pequeña reseña (hay maderas por el camino, que facilitan el descenso) pero omite mencionar la gran sorpresa: para alcanzar el camino que baja a Caín, es necesario, una vez atravesado el bosque, tomar una empinada bajada a mano derecha (el Canalón). En la cartografía apenas se aprecia, pero esta estrecha bajada es muy empinada, está llena de humedad, no corre ni una gota de aire, está llena de barro y materia orgánica y está llena de obstáculos (árboles caídos, rocas...). Además, es larga (puede salvar unos 250 m). Total, que lo que empezó siendo una divertida bajada sorteando árboles muertos, acabó siendo un coñazo total. No es difícil, pero es fácil resbalar, así que hay que ir con cuidado.

Nada más llegar abajo del Canalón, hicimos una pausa para comer algo y continuamos descendiendo. Jesús y yo no lo vimos y continuamos por el río un rato, pero resulta que hay camino a partir de este punto. David, sabiamente, nos alertó de nuestro error (no digo yo que no sea divertido ir por ahí, pero mejor otro día) y nos hizo volver al camino.
Ya un poco hartos de la canal, continuamos bajando y bajando hasta una fuente con agua (finales de julio) en el camino (800 msnm). Poco más allá de la fuente, hay dos posibilidades para salir de ahí. Una es continuar bajando la canal hasta enganchar con el Cares (opción fácil) y la otra opción es tomar el camino hacia Caín. Nosotros optamos por la de Caín. El camino se arrima a la ladera de la montaña, sin perder mucha cota, hasta divisar Caín. A partir de ahí, para abajo (no tiene pérdida).
Caín asoma a lo lejos.

Este camino no es muy complicado tampoco, pero tiene un pasito, el Sedo Mabro (lo siento, no hay fotos. Mi nivel de hartura ya estaba a tope en ese momento), en el que hay que echar las manos. Seco, no es más complicado de utilizar una escala y tiene buenos agarres. Tras este paso, no queda más que seguir bajando. Entramos a Caín (453 msnm) por el extremo sur, por la carretera, a las 20:30. Sin mayor dificultad encontramos el albergue, descubrimos que no tenemos cobertura móvil (tras una tormenta, se habían quedado sin repetidor), nos duchamos, cenamos, vemos el fútbol y a dormir.

El resumen de la jornada es que fue un gran día y muy completo, en el que el tiempo acompañó plenamente (con lluvia, habría sido un problema ese descenso). Conseguimos nuestros objetivos y, aunque acabamos exhaustos, no nos impidió continuar disfrutando al día siguiente.

Aquí va el plano de la ruta y variantes:



Aquí van mis fotos de los tres días:







Aquí dejo las fotos de Rincewind: