lunes, 17 de enero de 2011

Cuerda Larga Invernal I

Después de más de un año intentándolo, una pequeña pero madrugadora delegación del grupo logró reunirse para culminar con éxito uno de nuestros objetivos más anhelados: completar la Cuerda Larga con nieve.




Las sensaciones comenzaron antes de llegar al lugar de reunión. Subir por la carretera desde Miraflores al puerto de La Morcuera, con la oscuridad total como compañera es un placer íntimo.
Como íntimo estuvo a punto de ser el encuentro entre mi coche y la quitanieves que venía de frente.

Hacia las 7:45, y casi simultáneamente, llegamos Jose, Manu y yo al puerto de La Morcuera. La puntualidad en las rutas es siempre el mejor punto de partida. Cojo mis trastos y nos reunimos en el coche de Jose. Y empieza la emoción…el depósito está por la reserva y el puerto de Navacerrada está a unos 40 km.

A las 9:00 nos ponemos a andar con agilidad para evitar el frío (hacía 5 grados) y al "gorrilla" del aparcamiento. El tiempo es inmejorable y eso nos hace temer que escasee la nieve y la que haya sea del tipo "nieve-sopa". Al llegar al bar de Guarramillas, la realidad nos saca de nuestro error y nos avisa de lo que nos espera: 1 metro de nieve helada que nos iba a facilitar y fastidiar la ruta a partes iguales.

Siguiendo las huellas y clavando talones evitamos ponernos los crampones. Cubrimos Bola del Mundo y Cerro de Valdemartín sin demasiada dificultad, pero una costalada de Jose y la idea de bajar los 200 metros de desnivel hasta el siguiente collado en "culoesquí" me hace ponerme mis suelas afiladas.




Darse un leñazo con los crampones en el macuto duele mucho más. Jose y Manu prefieren no calzárselos. Hasta las Cabezas de Hierro el grosor de la nieve (léase hielo) variaba entre el metro y el centímetro, pero resistía los fuertes golpes del piolet (los que no tenemos cámara con algo nos tenemos que entretener). No obstante, empleando la habilidad apropiada, el avance era muchísimo mejor que sobre el antipático pedregal que, como es sabido, había debajo. Durante el suave paseo del collado de Peña Vaqueros, me quito los crampones, dado que afloran las piedras y la vegetación. Además parecía que, pasada Navahondilla, apenas quedaba nieve residual.

Pero nos volvimos a equivocar y estuvimos con el "esta-es-la-última-nieve-que-nos- queda" hasta media hora antes de finalizar la ruta. Cierto es que era ya un poquito más blanda y escasa pero, a poco que tuviera un mínimo de protección con piornos o piedras, seguía siendo muy traicionero ese fino manto blanco.

Los últimos metros para "sellar en los controles" de las cumbres, los pedregosos pasos por la ladera norte próximos al Bailanderos y a la Najarra, así como buena parte de la bajada hasta el puerto de La Morcuera, nos exigieron más sudor y concentración de lo esperado.

En cualquier caso, a las 17:30, tras 8 horas y media, llegamos a la verja del puerto. ¡Victoria!

Pero la ruta todavía no había concluido. La vuelta al puerto de Navacerrada, ya con la luz del tramonto, nos regalaba imágenes preciosas…alternadas con las dudas de Jose recordando que le esperaba un coche sediento. Bendita cuesta abajo hasta el pueblo de Navacerrada.

Una vez repuesto su vehículo, los tres "repostamos" en Félix El Segoviano. Chocolate con picatostes. Delicioso. Especialmente para Jose y para mí…porque pagó Manu.

¡Chimpón!

By Dani

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